LA VIDA COTIDIANA CONVERTIDA EN EXTRAORDINARIA
Cuando se cumple un mes desde el inicio de las clases en nuestra Escuela, queremos mirar atrás para hacer balance del desarrollo de la vida diaria en nuestro centro. Lo primero que deseamos es agradeceros, a vosotras y a vosotros, querido alumnado, vuestra impecable actitud para asumir y respetar todas las medidas que hemos articulado –y quedan recogidas en documentos ya compartidos con todos en el aula y que aparecen alojados para vuestra consulta en esta web- para afrontar la pandemia sin renunciar a nuestro derecho y a nuestras ganas de aprender y de enseñar.
Ya en clase nos habéis transmitido vuestra percepción favorable de dichas medidas porque, con ellas, os sentís en un espacio seguro. Y precisamente garantizaros esta sensación de seguridad (y, más importante aún, la eficacia) ha sido nuestro objetivo a la hora de redactarlas, siguiendo las directrices oficiales, y de ponerlas en marcha. ¡Muchas gracias por vuestra comprensión!
La cara B de todo esto es la incomodidad, el engorro, la falta de naturalidad, la dificultad para trabajar como solíamos, el impedimento para enseñar determinados sonidos sin mostrar la colocación de los labios, los dientes o la lengua, la sensación de habernos quedado un poco sordos y sordas… Somos conscientes de que comunicarnos e intercambiar a través de los filtros de nuestras mascarillas y con una pantalla en medio resulta fastidioso y a veces agotador, pero tanto vosotros como nosotros hemos apostado por minimizar los riesgos sin perder la oportunidad de que se produzca el aprendizaje, que implica crecimiento y enriquecimiento.
Por ello nos hemos adaptado a que se nos tome la temperatura cada día al acceder al centro, a usar los geles hidroalcohólicos que están dispuestos a la entrada -junto a la alfombra desinfectante- y en cada aula, a usar el baño de forma ordenada… Mantenemos la distancia social para entrar y salir del centro escalonadamente, y evitamos el intercambio de materiales en papel. Igualmente sabemos que nuestros puestos han sido desinfectados por personal del centro antes de que los ocupemos, y se desinfectan nuevamente cuando los abandonamos.
El profesorado dispone de una plantilla con la distribución de clase, y en ella anotamos quién cambia de sitio circunstancialmente. Esta información queda disponible para el responsable COVID del centro en caso de que tenga que comunicarse con el enlace del hospital. Nunca habíamos trabajado así, y nunca habíamos imaginado que esta llegaría a ser una manera de hacerlo, pero lo asumimos de buen grado en aras de los objetivos que perseguimos que se resumen en aprender francés e inglés en un entorno seguro. ¡Gracias por confiar en vuestra Escuela y en quienes la conformamos!
Para cambiar el tenor de estas líneas, os podemos anunciar que determinadas dependencias de la Escuela serán renovadas a lo largo de este curso, y evidentemente sois vosotros y vosotras los principales destinatarios de este cambio de imagen que mejorará el confort, el trabajo y el aprovechamiento mientras estáis aquí.
Mientras que la pandemia sobrevuele todo un planeta, no estamos en condiciones de ofreceros esas actividades complementarias y extraescolares por las que siempre hemos abogado, los talleres, el club de actividades entre clase y clase, semana cultural, las charlas de invitados… Todo ello tendrá que pasar necesariamente por el filtro de las nuevas tecnologías como Skype y otras aplicaciones y programas que nos permitan interactuar y producir. Podemos darle la vuelta, hacer de la necesidad, virtud, y que ésta sea una oportunidad de acercarnos a los nativos digitales que vienen detrás y aprender de ellos.
Sabéis que estamos a vuestra disposición para atenderos, resolver vuestras dudas y conduciros en las necesidades de vuestro aprendizaje. Pero más allá del aprendizaje lingüístico, también apostamos por una relación humana que para nosotros es valiosísima y que cultivamos con afán y voluntad.
Nos vemos en las aulas.
EOI Alcalá La Real



Las medidas tomadas claro que son engorrosas pero por ahora, nos están permitiendo seguir con nuestras clases presenciales, que siempre son preferibles a las telemáticas.
Ademas no son muy diferentes a las normas que tenemos que seguir en nuestros centros de trabajo y vida cotidiana, por lo que ya estamos acostumbrados